El búlgaro de Orlando, Florida

Hubo un “interregno” en mi vida de bloguero, pero he vuelto.

bulgaria map

Pensando mientras me dirigía a mi casa, desde alguna esquina de mis recuerdos, se me vino a la mente alguien que conocí en mis últimas vacaciones a Orlando, Florida.

Disfruto mucho conociendo personas de otros países, de otras culturas, ese encuentro sociocultural me resulta demasiado interesante y le pone sazón a la vida. Me recuerda que tan diversos e interesantes somos y me recuerda que “ser normal” es una frase sumamente subjetiva y que – muchas veces – dudo que exista, al menos en este universo pararelo en el que me toco vivir.

Como decía, en mis vacaciones en Orlando, era la primera vez que tocaba tierra gringa y podía observar la diversidad en su población. En todo momento te logras encontrar con algún inmigrante, ya fuera vacacionando o buscando el “sueño americano” (tengo mi visión particular de ese concepto, pero después escribiré sobre este tema).

Encontramos un buen lugar para cena, Sizzler. Quien le tocaba atendernos, era un muchacho entre 23 a 26 años, alto, delgado, y se le notaba ligeramente nervioso, a lo que concluí que debía ser nuevo. Al decirnos su nombre, ninguno de los que estaba en la mesa logró captarlo. Al preguntar nuestras ordenes, note un acento peculiar, que inicialmente pensé que era irlandés. Cuando le dijimos nuestras ordenes, note que tenía problemas en entendernos, quizás por nuestras acentos de hispanohablantes, quizás porque el inglés tampoco era su idioma nativo o quizás por una combinación de ambos factores.

Cuando regresó con nuestras ordenes y pregunto: Anything else? La curiosidad me ganó y le pregunté por su nombre nuevamente. Me lo dijo lentamente: Dimitar. Y le pregunté de dónde provenía, a lo que me respondió: Bulgaria.

Luego de atendernos, nos dejo una tarjeta de descuento con su nombre. Yo le procedí a dejar propina por dos razones: porque entre su nerviosismo y su fuerte acento, fue una de las mejores atenciones que he recibido en un restaurante, y porque ese espíritu que tienen los inmigrantes me inspira mucho y me provoca una empatía increíble.

Dimitar

A veces, entre pensamientos aleatorios, suelo recordar personas de otros lugares lejanos que he tenido el placer de conocer y usualmente sonrío y me alegro por haber tenido la oportunidad de hacerlo. Pienso en Dimitar y como le estará yendo en su aventura. Me gusta crearles historias a aquellos que como él, no mantengo un contacto. Y aquellos con los que suelo hablar por las redes sociales, pues debo hacer menos esfuerzo y en vez de inventarles historias, me gusta conocer como siguen sus vidas, después de ese fortuito encuentro que el universo conspiro.

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