Sufro del Sindrome de la Edad de Oro

Midnight in Paris

Por segunda vez he visto Medianoche en Paris de Woody Allen y logré recordar porque me había gustado tanto. Ciertamente no es la mejor película del mundo, pero tiene un guión magnífico.

Lo que realmente logra acaparar toda mi atención es el punto clave de toda la película: el Sindrome de la edad de Oro, ese que sufren las personas que consideran que el tiempo pasado es mejor que el actual, que anhelan vivir en él y viajar a esa época que idolatran.

El protagonista sufría de ese síndrome, ese que lo llevo a vivir las mejores medianoches de su vida mientra convivía en un ambiente ideal con sus artistas favoritos.

mad men

Debo confesar, que sufro del mismo síndrome  Soy de los que idealiza los años sesenta, en oficinas tipo Mad Men, aunque cuando se estudia y se lee todo el ambiente de esa época se sabe que no fue una época tan perfecta, pero al final creo que todos caemos una que otra vez en esa ilusión de soñar con tiempos pasados que a nuestra percepción son simplemente mejores que el presente.

Creo que esta en la naturaleza humana idealizar el pasado cuando lo comparamos con el presente, ya sea de manera general o personal. Lo que bien es cierto es que el pasado no es tan diferente de como creemos que realmente fue.

Aunque nunca faltarán los defensores del edénico pasado y que aborrecen el pésimo presente. Estos mismos defensores, son los que suelen hablar de la perdida de valores, de la superficialidad de las personas, del depravado capitalismo y consumismo, de la decadencia de las artes (ya no existen buenos músicos, actores, pintores, etc), entre otro montón de frases cliché.

Hace poco me encontré con éstas frases de Sócrates:

Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.

Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros

Si no me dicen que es una frase de un filósofo de hace más de 2000 años, les puedo jurar que es uno de los tantos sermones de un viejo profesor, de mi abuela o de esos defensores que mencione anteriormente.

Debemos crear un equilibrio, recordar el pasado, tanto por los buenos momentos vividos, como por las lecciones aprendidas, pero nunca dejar que ello nos haga olvidar el presente como el momento para crear nuevos momentos inolvidables y aprender nuevas lecciones.

Al final, seguiré sufriendo de este síndrome de manera moderada. Ahora que lo pienso bien, ir a una fiesta de disfraz con temática de los 50’s/60’s con tragos de whisky en vasos old-fashioned no vendría nada mal.

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Black Swan – El séptimo arte nos muestra su lado oscuro

Escuchar tantas buenas criticas de una película te crean altas expectativas. Así entre al cine, esperando ver una obra maestra, un clásico del cine al que le harán referencia en el futuro, un proyecto magistral de un director que quizás nunca pueda igualar. Debo admitir que la película excedió mis expectativas.

El director Darren Aronofsky logra introducir al espectador en un mundo oscuro, lleno de esas perversiones y obsesiones que un ser humano puede contener en su alma. Nos introduce por completo en una obra de Ballet.

Esto no hubiera sido posible de no ser por tres elemento que considero muy importantes:

Fotografía: las tomas a lo largo de todo el largometraje. el uso de los planos detalles y los movimientos de las cámara que nos hace participes de cada danza, cada coreografía. Una de esas escenas es cuando muestra de muy cerca como gira los pies de la bailarina y nos transmite el dolor, la disciplina y el sacrificio que requiere llegar hasta ese punto con unos pocos segundo.Los colores juegan un papel importante.

El blanco y el negro hacen su trabajo: hacernos distinguir la oscuridad de la luz. Sencillo y común pero muy efectivo.

Banda Sonora: la composición musical de esta película trabaja al unisono con la mente perturbada de la protagonista. Clint Mansell, el compositor toma algunas piezas musicales del clásico Lago de los Cisnes de Chaikovski y las retuerce para convertirlas en composiciones oscuras, dramáticas dignas de un thriller psicológico. En resumidas cuentas nos ambienta en un escenario de danza clásica macabra, oscura y tensa.

Lastimosamente no pudo ser considerada para mejor banda sonora porque contiene composiciones de Chaikovski.

Puede ser escuchar completas en este ENLACE. Mi favorita sin ninguna discusión es ésta:

Protagonista: La intachable actuación de Natalie Portman representando a Nina Sayers como la búsqueda obsesiva de la perfección. La sublime y profunda personificación de la dualidad del bien y mal en el ser humano.  Natalie nos deja ver esa metamorfosis bizarra a la que ella misma se fuerza mientras transcurre la película. En ella se mezclan tantos elementos juntos: la paranoia, el desequilibrio mental casi esquizofrénicos, la dualidad humana, la obsesión enfermiza; todos muy bien llevados por la actriz.

Natalie se vio sometida a una transformación física y un entrenamiento intensivo de ballet puesto que intento aparecer en la mayoría de las escenas coreográficas.

Dentro de este mundo bizarro donde la pureza y lo bueno se mezcla con el pecado, lo sensual y lo insensato, hay otros personajes que no pueden pasarse por alto: esta Mila Kunis como Lily, representando al antagónico de  Nina considerándola en su mundo como su competencia pero que en realidad solo busca imitar. El director de la obra: Thomas, interpretado por Vincent Cassel, quien junto con la madre sobreprotectora: Erica, interpretado Barbara Hershey son dos elementos muy importante en la locura de la protagonista.

Con un final espectacular, el director nos entrega una película que definitivamente es digna de ovaciones, simplemente una gran obra. Espero que reciba el reconocimiento indicado por tan destacada y excepcional largometraje.

Clasificación de Rotten Tomatoes: 8.2/10

Clasificación de IMDb: 8.5/10

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127 hours – La misma fórmula con un diferente protagonista

Danny Boyle, director de peliculas como Trainspotting, The Beach and Slumdog Millionaire, nos presenta 127 hours, basada en la novela que Aron Ralston, a quien James Franco interpreta.

La historia es sumamente inspiradora, nos muestra las ganas de vivir del protagonista y hasta que limites es el ser humano puede llegar para sobrevivir.

James Franco nos transmite cada segundo de su sufrimiento, de su dolor, de su desesperación y nos hace pensar en cuestión de segundos, que haríamos si nosotros estuviéramos en su lugar.

El trabajo del protagonista es magistral, no solo porque nos contagia con su mezcla de sentimientos, sino porque simplemente en un tipo de película en el cual todo gira alrededor de una sola escena: sus intenciones de sobrevivir, el actor tiene la titánica tarea de no aburrir al espectador y James Franco lo logra atinadamente.

Mientras que James Franco destaca su rol en la película, Danny Boyle como director hace todo lo contrario. En muchas ocasiones se siente un calco de Slumdog Millionaire.

Si han visto Slumdog Millionaire, se darán de cuenta que la manera de relatar la historia es la misma: nos da a conocer al protagonista usando un diluvio de flashback, hablándonos de su pasado.

Boyle utiliza rellenos visuales, como pantallas divididas en tres, mostrando pequeñas escenas sobre la familia, el trabajo o las escenas iniciales con las dos muchachas que conoce; que para la historia principal termina siendo irrelevantes y descartables, demostrando su naturaleza: rellenar y hacer tiempo.

Pero al final de todo, la película tiene un balance gracias a como el protagonista nos hace empatizar con él.

Clasificación de Rotten Tomatoes: 8.2/10

Clasificación de IMDb: 8.1/10