La desesperación de Benedicto

El poder de la religión radica en la ignorancia y los miedos del hombre

Tras haber estudiado 12 años de mi vida los dogmas, la estructura y todo lo que define a la Iglesia Católica (no estuve en un seminario sacerdotal ni monasterio, era mi colegio), no espero decir nada que no se haya dicho sobre ella y la crisis que vive, simplemente proporcionar mi punto de vista sobre este tema.

La Iglesia ha logrado superar muchas crisis: el cisma de oriente, la reforma protestante de Lutero, la Ilustración. Todo esta fríamente calculado dentro del Clero católico. Es por ello que se invento la Infalibilidad Pontificia en 1870 en el Concilio Vaticano I, para darle el poder al Papa de modificar el dogma de la organización, sin que nadie le puede decir que está equivocado, sin derecho a ser juzgado. De por si el dogma es arrogante como la misma organización que lo creo. No es algo que uno se deba sorprender.

La Iglesia está viviendo una crisis desde todos los ángulos. Muchos feligreses migran a otras corrientes del Cristianismo, otros tantos simplemente se convierten en ateos o agnósticos y está el grupo de los católicos pasivos.

La desesperación que el Papa vive, es tan densa que se puede tocar. El solo hecho que el ex-guardián de la doctrina católica y ahora cabeza de la iglesia hable sobre “los condones” y sus posible uso, lo evidencian.  Es sorprendente como el dogma de la infalibilidad pontificia, que mencione al inicio, le da ese particular poder de manejar la verdad a su conveniencia.

No creo que esa declaración “paliativa”, innovadora, casi evangélica, que Su Santidad acaba de descubrir, pero que el resto del mundo lleva promocionando hace décadas, sea suficiente para solventar esta crisis.

El Papa y todo su clérigo sudan hipocresía y doble moral por cada uno de sus poros, inflexibles ante el uso del condón pero flexibles y cómplices ante los casos de pederastia por parte de los sacerdotes a nivel mundial.

Los cambios en la forma de pensar que se esta viviendo en la actualidad, sobre todo con la rapidez que viaja la información con las redes sociales, le están haciendo perder el sueño a Benedicto, de eso estoy seguro. Mientras tanto la gente sigue cuestionando sin conseguir respuestas convincentes.

  • Las mujeres excluidas del sacramento del sacerdocio
  • El celibato obligatorio de los sacerdotes impuestos mediante el Concilio de Trento (1545-1563)
  • Los homosexuales excluidos de la iglesia y del sacramento del matrimonio
  • La posición ante el sexo como acto meramente reproductivo
  • La intransigencia ante el VIH relacionado a la condena del uso del condón
  • La eutanasia como acto arrogante del hombre, jugando a ser Dios.
  • El matrimonio insoluble
  • El mundo entero cuestiona los lujos del Vaticano, mientras en África mueren los hambrientos.
  • Entre otras tantas interpretaciones de la Biblia a conveniencia de la iglesia

 

Pareciera que la búsqueda incesante de la Iglesia hacia la alienación del hombre tiene que ser replanteada una vez más en estos 2000 años de existencia. No dudo que sobreviva, lo que me intriga saber es que estrategia plantea y en que estado quedara después de esta tormenta.

Mientras tanto, me alegra que el hombre siga ese camino, aunque lento, hacia la iluminación: cuestionando, matando prejuicios, creando criterios.

 

J

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