Origen del panameñismo: Pasiero


Siempre me ha apasionado el origen de las cosas y las palabras no son la excepción.

Hace ya un tiempo atrás, con mucha curiosidad, me pregunté sobre el origen de ésta palabra tan común y usada en Panamá: Pasiero y mientras decidía cómo empezar este post, de manera demasiado coincidencial, cómo si de una conspiración se tratará, aparece este tweet en mi Timeline:

Entre las definiciones más comunes están:

–          Conocido con quien uno se lleva bien.

–          Un amigo, un pana.

Mientras buscaba en internet, encontré un ensayo muy interesante escrito en 1975 para la Revista Nacional de Cultura por Stanley Heckadon Moreno, investigador, antropólogo y  escritor panameño, en donde describe – para mí – una de las teorías más acertadas respecto al origen de esta palabra tan usada.

De origen capitalino, aunque actualmente se ha propagado a lo largo de todo el país, es probable que un interiorano o extranjero nos haya preguntado: ¿Qué es un pasiero? ¿Quién es un pasiero? Y siempre se nos hace difícil explicarlo. Y es que es un término tan intrínseco como menciona el Dr. Heckadon Moreno: “para un antropólogo como para cualquier persona, explicar cuáles son los valores de su propio pueblo es harto difícil”.

Pasiero es una de esas palabras que, sin ser conscientes de ello, contiene un peso cultural único, pues representa un tipo de relación social que se da de manera única en nuestro país.

Su origen geográfico parece llegarnos desde el histórico barrio de El Chorrillo y se extendió por Calidonia, Río Abajo, Pueblo Nuevo difundiéndose hasta Colón.

Panamá siempre ha sido un país de tránsito y por tanto, nos hemos especializado en ofrecer servicios, desde todas las clases sociales, de manera formal e informal. Es así, como el subproletariado, sin intenciones de usarlo de manera peyorativa, siempre ha vendido pequeños servicios: comida, lustrando zapatos, lavando carros, cargando maletas. Entre los integrantes de este estrato social, se necesitan de pequeños favores, por la sabida poca cantidad de recursos de sus miembros.

Así es como aparentemente surge este tipo de relación: un pasiero, ese al que puedes haber conocido hace minutos atrás pero con quién tiene una ligera confianza para recurrir y pedir un pequeño favor, de esos que en tu mente dices: “si puedes está bien, y si no, no pasa nada”.

El Dr. Heckadon Moreno nos hace la pregunta: ¿Quién no es pasiero?, En lo personal, un pasiero no es necesariamente un amigo, ya que un amigo implica cierto nivel de intimidad. Alguien con quien compartimos momentos, gustos y existe algún tipo de afecto.

Especulando, es probable que el origen etimológico esté relacionado directamente con el tipo de relación que se establece: algo pasajero. De esta manera, un pasiero es un conocido con el que se establece una relación pasajera, momentánea.

Normalmente son los grupos de los estratos superiores los que imponen los rasgos culturales, pero “pasiero”, así como muchos otros panameñismos, como: xopa, fren, etc., surgieron de abajo y se propagaron a los estratos superiores.

Ciertamente, el significado irá cambiando con el tiempo. Para mí, un pasiero es más que un conocido, alguien que me cae bien, pero que no llego a intimar de la misma manera que con un amigo, con quien puedo salir y parkear, el amigo de un amigo que recién conocí y me agrado.

Actualización

Etimológicamente hablando, la palabra “pasiero” puede tener su origen en el mismo regionalismo colombiano de “parcero“, “parce“, que tienen un fuerte parecido a “parceiro” que en portugués quiere decir: socio. Ahora bien, no he encontrado estudios, investigación o fuente bibliográfica para validad la anterior afirmación.

Advertisements

Metrobus: Lo que he visto hasta ahora

Heme aquí, retomando mi blog con un tema que tenía pendiente en mi mente hace meses.

El lado positivo de escribir después de 3 meses, es que he recaudado más ideas sobre el tema. ¡Vamos al grano entonces!

Cuando implementaron los buses de las rutas que pasaban por mi casa (Vía Tocumen), me invente una razón simplemente para probarlos.

Debo admitir que la experiencia fue bastante buena. Desde ese momento me convertí en un usuario frecuente de estos buses. He tenido, buenas y malas experiencias y he visto de todo un poco cada vez que me toca montarme en uno de ellos.

No puedo decir que el servicio en general es perfecto, pero vamos por el camino indicado.

Considero que la actitud de la  mayoría de la población tiene que cambiar. Siempre he defendido que el panameño como cualquier otro ser humano, es un ser de costumbres, de rutina, al romper un ciclo, por muy vicioso que sea, siempre se tendrá un momento de crisis, surgido a raíz de ese cambio. O sea, que la reacción al cambio por parte de la población es completamente normal, pero esto no implica que este bien.

El panameño debe abrir los ojos y darse cuenta que este cambio es por su bienestar y el de toda la ciudad.

Escucho dentro y fuera de los metrobuses, personas quejándose por el cambio, deseando que los diablo rojos no desaparezca, maldiciendo al gobierno y a los metrobuses.

Los metrobuses están trayendo orden, seguridad, estructura a un servicio que surgió por la necesidad de la población y por la falta de planificación de sus gobernantes.

Puedo enumerar muchas cosas por las cuales se quejan:

  • Son muy lentos, comparándolos con los diablos rojos
  • Las sillas son incómodas
  • No se pueden subir animales al bus
  • Se tiene que caminar mucho  más para poder tomar un bus
  • Si va muy lleno, no se detiene.
Al final, todas estas quejas reflejan la mala costumbre del citadino y me surge una pregunta: “¿Cómo se atreven a quejarse?“:

  • El metrobus no va lento, va a la velocidad que debe ir.
  • Considerando las políticas que se han establecido sobre los animales, me parece excelente. El transporte público es para transportar personas, no animales.
  • El hecho de que el metrobus se detenga en las paradas asignadas y no donde el usuario esté o quiera bajar; establece un orden, que es necesario en esta ciudad que fue creciendo sin planificación. Esto es parte de la solución al caótico tráfico.
  • Como lo mencionó, una amiga extranjera, el panameño no esta costumbrado a caminar (en parte por el estado de las aceras o la ausencia de las mismas).
  • Es preferible que un bus no pare porque esta lleno, que seguir enfrentándonos a los diablos rojos que permiten que los pasajeros se suban por la parte de atrás de los buses, vayan literalmente colgando de la puerta, con un alto riesgo de cae y morir.
La población debe agradecer este cambio y considerar que el gobierno esta subsidiando el pasaje.
Obviamente todavía nos falta un largo camino:
  • Mejorar el estado de las calles
  • Construir paradas adecuadas para los buses, ampliar avenidas y carreteras que simplemente quedaron saturadas ante el crecimiento de la población
  • Habilitar más buses (teniendo en cuenta que todavía se esta en una fase de implementación)
  • La actitud de los chóferes: todavía hay esos que creen que manejan un diablo rojo, pero el hecho de que estén trabajando para un empresa formal, nos facilita reportarlos y que se tomen las acciones correspondientes.
Soy uno acérrimo critico de este gobierno, pero las cosas que se hacen bien, se tienen que felicitar, apoyar y defender. El metrobus es una de ellas. Confió que ira mejorando y que el panameño se acostumbrara y se dará cuenta de lo bueno.

J

Además de Internet, también esta Mosiya: La ignorancia de quienes nos dirigen.

Leyendo mi reader esta mañana del Dia de los Santos Inocentes, me encontre con este post de Alt1040 escrito por Eduardo Arcos sobre este particular vídeo:


Hice una pequeña investigación en Google sobre el eminente diputado: Israel Sotillo, conocido internacionalmente como Diputado Mosiya.

Lo primero que me vino a la mente fue: en serio él esta diciendo que Internet es diferente a MOSIYA. Tuve que repetir el vídeo dos veces para caer en cuenta que realmente había dicho eso.

Estos son los que nos gobiernan, los que crean leyes para establecer el orden. Y me pregunto ¿Dónde quedaron los estadistas de antaño con discursos sobresalientes? ¿Qué nos depara a los pueblos si quienes nos dirigen no saben ni donde están parados?

Nos burlamos de las reinas de Bellezas como los incidentes de Giosue Cozarelli y Confucio o de Alicia Machado y las dos chinas, pero también tenemos al vicepresidente de la Comisión Permanente de Ciencia, Tecnología y Comunicación Social de Venezuela. Como dijo Eduardo Arcos en su post: “pensará que cada medio es un ícono que ve en la pantalla de su computadora con Güindous. También debe creer seguramente que cuando las personas se refieren al internet, se refieren al ícono de Internet Explorer.

Quizás digan que eso pasa en Venezuela, pero esta es la realidad de muchos países de Latinoamerica, y me atrevo a decir que en Panamá tenemos varios diputados Mosiya en potencia.

Nos podemos reír de la ignorancia y bautizar con sobrenombres, pero estos son nuestros gobernantes, escogidos “por nosotros”. Esto es triste y deja mucho que decir. Hacia donde estamos caminando.