Se fue Gabo

GGM

Hoy se nos fue el gran Gabo, pero nos quedan su genialidad en sus escritos. Fue uno de esos escritores que marco mi adolescencia. Era de los pocos que le gustaba leer, pero no me arrepiento de haber cultivado ese hábito desde pela’o.

Cien años de soledad es un libro espectacular, pero yo me quedo con Crónicas de una muerte anunciada, por la ansiedad que te produce conocer el final, porque te absorbe y te transporta, porque te angustia de principio a fin.

Pero si bien es cierto, sus libros son inigualables, cuando me preguntan, que es lo primero que te trae a la mente cuando mencionan a Gabriel García Marquéz, inmediatamente recuerdo su respuesta en una entrevista en la que le preguntan: ¿Qué sensaciones lo persiguen más a lo largo de su vida?

A lo que Gabo respondió:

“Yo siempre he tenido la impresión de que me faltan los últimos cinco centavos. Y ésa es la impresión que sigue siendo real. Es decir, yo siempre pensaba… Y no pensaba: ¡Es que es real! Es que siempre me faltaban los últimos cinco centavos. Si yo quería ir al cine, no podía porque me faltaban los últimos cinco centavos. El cine valía treinta y cinco centavos y yo tenía treinta. Si quería ir a los toros y valía un peso veinte, yo tenía un peso quince. Y siempre sigo teniendo la misma impresión… Y otra impresión que tuve siempre era que sobraba en todas partes. Siempre me parecía que si me invitaban a una fiesta era por el compromiso de que había un amigo que no iba sin mí, o una persona que sin mí no iba, y entonces, de todas maneras, tenían que invitarme a mí y yo no encontraba nunca qué hacer con las manos. Y ese es el gran problema; el gran problema de todos los tímidos son las manos. Uno no sabe qué hacer con ellas. Entonces todavía tengo esa impresión y por eso siempre trato de no estar sino con amigos. Porque con mis amigos estoy absolutamente seguro de que no sobro. Por eso no voy nunca a cócteles, no voy nunca a inauguraciones, no voy a fiestas multitudinarias: porque siempre tengo la impresión de que sobro.

Una respuesta que me identifico en esa etapa de mi vida, en mi adolescencia.

Gracias Gabo, por tantos viajes, por entretenerme, por permitirme conocer tu genialidad a través de las palabras.

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¿Qué dice la vieja ceniza cuando camina junto al fuego?

Escritura a mano

Dicen los científicos que en oposición al acto natural de hablar, la escritura es una acción totalmente artificial. No recuerdo cuando empecé a disfrutar de escribir, quizás a los 10 o a los 14 años. Lo que si logro recordar es que siempre se me ha hecho más fácil que expresarme verbalmente.

Suelo guardar muchas cosas, un par han perdido su sentido de atesorarlas, otras tantas siguen siendo la representación de un momento preciso y significativo en el tiempo, en mi tiempo. Son un recordatorio de lo malo, lo bueno, lo divertido, pero sobre todo de lo cambiante que es la vida. Escritos, composiciones, poesías, cartas que me recuerdan que hasta los criterios, las opiniones y la visión de la vida es dinámico.

Ordenando mi cuarto, me encontré con una estas pequeña composición que me tocó hacer en el 2003 para la clase de filosofía en quinto año de secundaria.

El profesor nos hizo escoger al azar una pregunta del Libro de las preguntas, obra póstuma de Pablo Neruda, y con ella debíamos desarrollar nuestra posible respuesta, a modo de historia, a tan confusa interrogante.

La pregunta que me tocó fue: ¿Qué dice la vieja ceniza cuando camina junto al fuego? Aquí les dejo con la respuesta del José de 16 años:

Las personas muchas veces extrañan momentos felices que vivieron con otras que le dieron buena compañía, pero la verdad sólo es recuerdo, sólo está en tu imaginación y puede que sea algo imposible de alcanzar. Quizás eso que deseas lo tuviste pero por distintas circunstancias ya no sea para ti, y como los cambios son difíciles de aceptar; extrañas y deseas. Para comprender mejor esto les contaré una leyenda…

La historia, muchas veces se convierte en leyenda y esta en mitos…Pero esta es cierta. En un pueblo no muy lejano, habitaban personas que necesitaban de un fuego que siempre estuviese prendido y que emanara suficiente calor para que ellos pudieran vivir. Para lograr la permanente existencia del fuego se necesitaba que las personas fueran quemadas por el fuego logrando una felicidad mientras estuvieran con él. Pero no todo era bueno: al ser consumida en su totalidad, la persona era convertida en ceniza. Una mujer había sido desechada y apareció en el pueblo como una persona desconocida y extraña, que siempre rondaba alrededor del fuego. A ella la llamaban “LA VIEJA CENIZA”, porque aunque no hablaba con nadie, todos sabían que era el desecho del fuego, y que se le oía decir cosas al caminar junto a él. Todos se preguntaban ¿Qué dice la vieja ceniza cuando camina junto al fuego?

Pero nadie sabía la respuesta a esta pregunta: Qué dice la vieja ceniza cuando camina junto al fuego? La vieja ceniza cuando camina junto al fuego, dice continuamente “que infeliz soy, extraño al fuego y al calor que me daba, pues me proporcionaba felicidad y alegría  ahora sé que no puedo seguir con él, pues me proporcionaba felicidad y alegría, pero ahora sé que no puedo seguir con él, pues no tengo energía para darle y él a mi no me dará felicidad. Te deseo y no puedo estar contigo querido fuego. Entiende que me haces feliz y no me conformo con este cambio.”