Sobre la cultura panameña y la xenofobia

La semana pasada, luego de todos los sucesos que se han dado que no creo necesario detallar, estoy seguro que mucho se ha escrito sobre la xenofobia.

Antes de expresar mis ideas, me gustaría dejar estos conceptos claros:

  • La xenofobia es un prejuicio (de los prejuicios, tengo un largo post pendiente por escribir) humano, un rasgo evolutivo recurrente a través de la historia, que puede ir desde la indiferencia y apatía hasta la violencia y la muerte. Y aunque parece algo innato en la naturaleza humana, no dejar de ser una manifestación reprochable.
  • Las sociedades se han hecho cada vez más amplias, y con ellos más cosmopolitas. La emigración es un fenómeno que siempre ha ocurrido en las sociedades humana y según estudios de la Organización de las Naciones Unidas, 1 de cada 35 personas es un migrante en el mundo. Y si bien es cierto que como humanos, buscamos esa necesita inminente de pertenecer, de identificarnos, y con nosotros llevamos una cultura (Siempre me gusta recordar que no existen personas sin cultura, ya que esta es un conjunto de tradiciones que van formándonos para pertenecer a una sociedad).

Luego de haber resaltado lo anterior y de haber reflexionado sobre todo lo ocurrido la semana pasada, diré un par de cosas concretas con respecto a todos los eventos acontecidos  la semana pasada:

Nunca estuve de acuerdo con el programa de Crisol de Razas. A pesar de que puede ser considerado como una declaración clara de xenofobia, debemos calmar los ánimos y dejar de exagerar y ser tan sensibles con temas que deben ser hablados y debatidos. Un programa que deja entrar indiscriminadamente un grupo de personas a un país no es un programa que debe permanecer, ni siquiera debe haber existido. Evitando el discurso de que esta tierra es de panameños para panameños (me parece un argumento tan ridículo y sin sentido), considero que el Estado debe ser un ente que garantice la seguridad en su territorio, parte de esta, debe ser la seguridad de los que habiten en ella (olvidémonos unos minutos de las nacionalidades). Un programa como el Crisol de Razas, va en contra de esto, por su falta de control. El movimiento de personas debe ser un acto controlado, si quieres que resulte.

Nada me llena más de orgullo, que saber que extranjeros con buenas intenciones vengan a mi país. Es una sensación difícil de explicar, pero que me hace sentir pechón. Es como cuando hablo de mi país con alguien que no lo conoce.

Cuando conozco a un extranjero que vino a ser su vida acá, siempre me intriga saber todo lo que tuvo que pasar, todo lo que llevo a tomar esa decisión, aprecio su valentía, su coraje y admiro su empuje, y al final de todo, los respeto y me alegra que hayan decidido venir a este pedacito de tierra a establecerse.

 Siempre habrán personas que incitarán al odio, que hablarán mal de ti y de los tuyos, así como la Sra.? Rita, pero como dice: las palabras ofenden, dependiendo de quien las diga. Una persona como ella, ingrata y que hizo tanto alarde de su ignorancia, no puedo llegar ni a la más mínimas de las ofensas. Pero al parecer, esto provocó una ola de indignación entre los panameños. Salieron nacionalistas y xenófobos desde abajo de piedras, pidiendo por la soberanía de la patria, la seguridad nacional, la integridad y valores de la cultura panameña, que despidieran a los agresores. Me enteré que el domingo hubo protestas para que los deportarán. Y yo me preguntó: ¿Un post en Facebook, por una desconocida, que si bien puede que sea su manera de pensar o la vocera de un grupo de personas que piensan como ella, es tanto para tal revuelo?

He leído y vuelto a leer el post, y no, no logra ofenderme, y me llevan a otras preguntas: ¿Debí haberme ofendido? ¿Qué no me ofenda, me hace menos panameño? ¿Que no este en contra de los extranjeros, me hace menos panameño? Obviamente, cuando me contesto todas estas preguntas, mi respuesta es un No rotundo, sin dudarlo.

Creo que como panameños, debemos establecer nuestras prioridades: HAY cosas más importantes en nuestro país por las que preocuparse, HAY cosas que nos deberían ofender más, como el político ladrón, el perezoso que no usa el puente peatonal, el conductor que no usa las luces direccionales, el motorizado que maneja por la acera, el adolescente que es padre o madre y deja de estudiar, el funcionario que te trata mal y puedo seguir por horas mencionando cosas por las que deberiamos ofendernos y preocuparnos.

Todo este revuelo, me hace caer en cuenta que somos un puberto de 15 años, que le dices que esta feo y lleno de espinillas, y se llena de inseguridad y pierde su identidad.

Como panameños debemos madurar, debemos aprender que si llegan extranjeros a nuestras tierras no debemos temerle, que por ellos perderemos nuestra identidad, que ellos nos quitan nuestros trabajos. No olvidarnos que muchos de nosotros tenemos ancestros que fueron extranjeros y que porque han pasado uno, dos o más generación, no nos da derecho a señalar al recién llegado y gritarle que se largue. Una persona que tira odio y quiere reprimir la expresión de otra persona, sólo porque esa persona tiene otra cultura, religión, pensamiento, tendencia sexual, color de piel, no te hace distinto a la Sra. Rita García. Este rechazo a lo nuevo, el miedo irracional a lo diferente, a la alienación cultural deben superarse.

La cultura no es estática, es cambiante, dinámica, es por ello que nuestras costumbres son distintas a las de nuestros padres y así sucesivamente. Existen factores externos que hace que la cultura cambie, entre ellos la cultura de los inmigrantes, pero no por ello, dejaremos de ser panameños.

Ante todo, debemos superar el miedo irracional a lo nuevo y aceptar que crecer como países, no es sólo tener más edificios o más carreteras, es tener una mente más abierta y superar los prejuicios que podamos tener. Es empezar a aceptar y disfrutar de la diversidad de esta complicada raza humana.

Advertisements

El búlgaro de Orlando, Florida

Hubo un “interregno” en mi vida de bloguero, pero he vuelto.

bulgaria map

Pensando mientras me dirigía a mi casa, desde alguna esquina de mis recuerdos, se me vino a la mente alguien que conocí en mis últimas vacaciones a Orlando, Florida.

Disfruto mucho conociendo personas de otros países, de otras culturas, ese encuentro sociocultural me resulta demasiado interesante y le pone sazón a la vida. Me recuerda que tan diversos e interesantes somos y me recuerda que “ser normal” es una frase sumamente subjetiva y que – muchas veces – dudo que exista, al menos en este universo pararelo en el que me toco vivir.

Como decía, en mis vacaciones en Orlando, era la primera vez que tocaba tierra gringa y podía observar la diversidad en su población. En todo momento te logras encontrar con algún inmigrante, ya fuera vacacionando o buscando el “sueño americano” (tengo mi visión particular de ese concepto, pero después escribiré sobre este tema).

Encontramos un buen lugar para cena, Sizzler. Quien le tocaba atendernos, era un muchacho entre 23 a 26 años, alto, delgado, y se le notaba ligeramente nervioso, a lo que concluí que debía ser nuevo. Al decirnos su nombre, ninguno de los que estaba en la mesa logró captarlo. Al preguntar nuestras ordenes, note un acento peculiar, que inicialmente pensé que era irlandés. Cuando le dijimos nuestras ordenes, note que tenía problemas en entendernos, quizás por nuestras acentos de hispanohablantes, quizás porque el inglés tampoco era su idioma nativo o quizás por una combinación de ambos factores.

Cuando regresó con nuestras ordenes y pregunto: Anything else? La curiosidad me ganó y le pregunté por su nombre nuevamente. Me lo dijo lentamente: Dimitar. Y le pregunté de dónde provenía, a lo que me respondió: Bulgaria.

Luego de atendernos, nos dejo una tarjeta de descuento con su nombre. Yo le procedí a dejar propina por dos razones: porque entre su nerviosismo y su fuerte acento, fue una de las mejores atenciones que he recibido en un restaurante, y porque ese espíritu que tienen los inmigrantes me inspira mucho y me provoca una empatía increíble.

Dimitar

A veces, entre pensamientos aleatorios, suelo recordar personas de otros lugares lejanos que he tenido el placer de conocer y usualmente sonrío y me alegro por haber tenido la oportunidad de hacerlo. Pienso en Dimitar y como le estará yendo en su aventura. Me gusta crearles historias a aquellos que como él, no mantengo un contacto. Y aquellos con los que suelo hablar por las redes sociales, pues debo hacer menos esfuerzo y en vez de inventarles historias, me gusta conocer como siguen sus vidas, después de ese fortuito encuentro que el universo conspiro.

Debemos recordar lo importante de la Historia de Panamá

17472_0_9_ENERO_64__10

Hoy es uno de esos días en que muchos hablamos del pasado, de lo importante que es recordar los evento que marcaron nuestra nacionalidad.

No me atrevo a decir que todos, porque siempre existirán esos indiferentes que viven por vivir y menosprecian el acto de las personas que han luchado por crear un mundo, un país mejor, pero la gran mayoría es anuente de los sucesos que un día como hoy en 1964 sucedieron en Panamá: La gesta de los mártires.

Siempre me ha apasionado la historia, porque aunque suene cliché, es la que nos ayuda a entender la actualidad, lo que nos rodea, nuestra manera de pensar. Desde pequeño, siempre me gustaba entender por qué sucedían las cosas y todo el efecto domino que una acción conlleva; curiosidad que no ha menguado al día de hoy.

Es interesante lo que uno encuentra navegando. Hace ya buen tiempo, me encontré con una colección de distintos documentos que La Critica tiene publicados en su página sobre la historia de Panamá en el siglo XX con la colaboración de dos historiadores de Panamá: Dra. Patricia Pizzurno  y Dr. Celestino Andrés Araúz. Hablan de temas como:

  • Los inicios de la República
  • La modernización con Porras
  • El Chiarismo
  • Panamá en la 2da guerra mundial
  • El Nacionalismo
  • El Torrijismo
  • La Narcodictadura
  • La Invasión
  • Democracia entre 1990 y 1999.
  • Entre otros

De igual manera, existen otros documentos en línea que nos hablan sobre la historia de Panamá, como los que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Panamá: Panamá Hispano (1501-1821) y Hechos sobresalientes en la Historia de Panamá.

La educación en la escuela sobre la historia de nuestro país debería ser mucho más profunda de lo que actualmente es. Hay tantos temas que no se toca, pero que merecen ser estudiados.

De igual manera, depende de nosotros crear una cultura que despierte el interés,  que promocione el patriotismo, no sólo en fechas importantes como hoy.

Foto: CNTP al día

Sobre los que desean regular internet, pero desconocen que es “hackear”

Es de asustarse cuando el presidente de Panamá habla de regular internet, estando en un país donde los altos funcionarios (incluyendolo) no saben el verdadero significado del verbo hackear.

Me indigna escuchar a Ricardo Martinelli de hablar de regular INTERNET, cuando hay una hordas de trolles – el conocido call center – en Twitter, defendiendo lo indefendible, insultando a diestra y siniestra, calumniando y haciendo campaña sucia. ¿A esos también les caerán las “regulaciones”?

Siempre que Martinelli habla, me demuestra que la plata no compra clase, sabiduría, ni mucho menos elocuencia, entre otras carencias que este señor tiene y ésta vez, no fue la excepción, al hacer referencia a regulaciones por “IP”.

El año pasado el Juez Harold Baker afirmó en una sentencia: “no puede relacionarse un IP con el nombre que aparece registrado en el proveedor de servicio de Internet“.

Y es que el sentido común, que a veces pienso que está más extinto que la pobre tortuga “Lonesome George”, te dice que una dirección asignada no es un dato personal, ni mucho menos una PERSONA.

En Nueva York, se dio un caso particular en donde a una pareja se les acusó de descargar pornografía infantil porque fueron rastreados por los IP’s de sus computadoras. Luego de investigar, se determinó que el vecino robaba el internet inalambrico de la pareja. ¿Y cómo nuestro sabio presidente hubiera juzgado este caso?

Internet es un medio en donde muchos, como yo, usan para expresar sus ideas, para tener acceso al conocimiento. Es un mundo donde no ha llegado la corrupción que rige a los medios “tradicionales”. Y solo basta mencionar al repugnante caso en que relacionan a Televisa y Peña Nieto.

Los políticos se han dado cuenta del poder que internet tiene, y le temen, por eso buscan controlarlo, manejarlo a su antojo, pero este mundo es mucho más complejo que el que ellos están acostumbrado a manejar.

Nos toca a nosotros estar vigilantes, convertirnos en activistas para defenderlo ante las ideas manipuladoras que siempre tratarán de cercenarlo.

Actualizado

 Kim Dotcom subió un video dedicado al presidente Obama, declarandole la guerra por un Internet libre. Este video no solo debe ser dedicado a Obama, sino a todo gobierno que pretenda coartar la libertad en Internet.

Se lo dedicó a todos los nuevos integrantes de ese clan de reguladores opresores.

Origen del panameñismo: Pasiero


Siempre me ha apasionado el origen de las cosas y las palabras no son la excepción.

Hace ya un tiempo atrás, con mucha curiosidad, me pregunté sobre el origen de ésta palabra tan común y usada en Panamá: Pasiero y mientras decidía cómo empezar este post, de manera demasiado coincidencial, cómo si de una conspiración se tratará, aparece este tweet en mi Timeline:

Entre las definiciones más comunes están:

–          Conocido con quien uno se lleva bien.

–          Un amigo, un pana.

Mientras buscaba en internet, encontré un ensayo muy interesante escrito en 1975 para la Revista Nacional de Cultura por Stanley Heckadon Moreno, investigador, antropólogo y  escritor panameño, en donde describe – para mí – una de las teorías más acertadas respecto al origen de esta palabra tan usada.

De origen capitalino, aunque actualmente se ha propagado a lo largo de todo el país, es probable que un interiorano o extranjero nos haya preguntado: ¿Qué es un pasiero? ¿Quién es un pasiero? Y siempre se nos hace difícil explicarlo. Y es que es un término tan intrínseco como menciona el Dr. Heckadon Moreno: “para un antropólogo como para cualquier persona, explicar cuáles son los valores de su propio pueblo es harto difícil”.

Pasiero es una de esas palabras que, sin ser conscientes de ello, contiene un peso cultural único, pues representa un tipo de relación social que se da de manera única en nuestro país.

Su origen geográfico parece llegarnos desde el histórico barrio de El Chorrillo y se extendió por Calidonia, Río Abajo, Pueblo Nuevo difundiéndose hasta Colón.

Panamá siempre ha sido un país de tránsito y por tanto, nos hemos especializado en ofrecer servicios, desde todas las clases sociales, de manera formal e informal. Es así, como el subproletariado, sin intenciones de usarlo de manera peyorativa, siempre ha vendido pequeños servicios: comida, lustrando zapatos, lavando carros, cargando maletas. Entre los integrantes de este estrato social, se necesitan de pequeños favores, por la sabida poca cantidad de recursos de sus miembros.

Así es como aparentemente surge este tipo de relación: un pasiero, ese al que puedes haber conocido hace minutos atrás pero con quién tiene una ligera confianza para recurrir y pedir un pequeño favor, de esos que en tu mente dices: “si puedes está bien, y si no, no pasa nada”.

El Dr. Heckadon Moreno nos hace la pregunta: ¿Quién no es pasiero?, En lo personal, un pasiero no es necesariamente un amigo, ya que un amigo implica cierto nivel de intimidad. Alguien con quien compartimos momentos, gustos y existe algún tipo de afecto.

Especulando, es probable que el origen etimológico esté relacionado directamente con el tipo de relación que se establece: algo pasajero. De esta manera, un pasiero es un conocido con el que se establece una relación pasajera, momentánea.

Normalmente son los grupos de los estratos superiores los que imponen los rasgos culturales, pero “pasiero”, así como muchos otros panameñismos, como: xopa, fren, etc., surgieron de abajo y se propagaron a los estratos superiores.

Ciertamente, el significado irá cambiando con el tiempo. Para mí, un pasiero es más que un conocido, alguien que me cae bien, pero que no llego a intimar de la misma manera que con un amigo, con quien puedo salir y parkear, el amigo de un amigo que recién conocí y me agrado.

Actualización

Etimológicamente hablando, la palabra “pasiero” puede tener su origen en el mismo regionalismo colombiano de “parcero“, “parce“, que tienen un fuerte parecido a “parceiro” que en portugués quiere decir: socio. Ahora bien, no he encontrado estudios, investigación o fuente bibliográfica para validad la anterior afirmación.

El buen uso de las redes sociales por un congresista de EEUU

Hace ya casi un año le di “like” a la página de Justin Amash en Facebook. ¿Quién es él? Es un representante  del 3er Distrito Congresional de Michigan. Para información más detallada, pueden visitar su entrada en  Wikipedia.

Justin Amash

Y se están preguntando, que me interesa de un congresista de EEUU. La respuesta es sencilla: el buen uso -a mi criterio – que le da a las redes sociales.

Los status de Justin Amash en Facebook, no son para tirarle puya a fulanito, destapar “x” escándalo/bochinche, ni mostrar las fotos de cuando “generosamente” le regalo una lavadora a una de las amas de casa de su distrito congresional.

Por el contrario, utiliza Facebook para comunicar sus votos sobre los distintos proyectos que se debaten en la Cámara de Representantes con el siguiente formato: El proyecto de ley que se discute, la justificación de su voto, si fue aprobado o no con el resultado del mismo.

En esta página encontré como piensa usar las encuestas de Facebook para saber la opinión de su electorado con respecto a los distintos proyectos que se discutirán en la Cámara de Representantes.

No sé que pensará el resto de la humanidad, pero indiferentemente si esta cumpliendo las promesas a su gente o no, la manera en que maneja su cuenta de Facebook, me parece ejemplar. Él muestra a los que siguen su página, como  esta llevando acabo su labor, que es la de “legislar” y representarlos.

Mientras en el Norte, tenemos a Justin Amash, aquí en la República “tropical” de Panamá, los políticos (indistintamente que sean gobierno u oposición) usan las redes sociales para subir fotos regalando “paquetes de nuggets” en las barriadas (Y lo digo, por que hace un par de semanas llegaron a mi casa con cara de que tal paquete les iba a asegurar un par de votos), hablar mal de los otros partidos o lo mal que el Gobierno esta haciendo las cosas.

Y en los peores de los casos, si los diputados siguieran el ejemplo del Justin ¿Cúal sería su actualización en Facebook cuando no asistan (que es muy frecuente), cuando voten “no” por que el proyecto es de oposición (esto me recuerda al último veto de nuestro excelentísimo presidente)? ¿Cómo votarían los que no tienen idea de las leyes a discutirse ya sea porque no les interesa o porque no tienen el suficiente conocimiento, capacidad o estudios para entender de que va el asunto?

Hablar sobre esto, solo me hace recordar, que gracias por el clientismo político en el que vivimos, elegimos simios ignorantes para que nos gobiernes, nos legislen y nos controlen.

Podría explayarme más, pero mi intención no es aburrir a nadie.

J

P.D. Un pequeño disclaimer, no soy admirador de la política estadounidense, por si se lo preguntan. Critico y criticaré todas las veces que sea necesario su política, pero cuando hay algo bueno también hay que mencionarlo. Al César lo que es del César.

Metrobus: Lo que he visto hasta ahora

Heme aquí, retomando mi blog con un tema que tenía pendiente en mi mente hace meses.

El lado positivo de escribir después de 3 meses, es que he recaudado más ideas sobre el tema. ¡Vamos al grano entonces!

Cuando implementaron los buses de las rutas que pasaban por mi casa (Vía Tocumen), me invente una razón simplemente para probarlos.

Debo admitir que la experiencia fue bastante buena. Desde ese momento me convertí en un usuario frecuente de estos buses. He tenido, buenas y malas experiencias y he visto de todo un poco cada vez que me toca montarme en uno de ellos.

No puedo decir que el servicio en general es perfecto, pero vamos por el camino indicado.

Considero que la actitud de la  mayoría de la población tiene que cambiar. Siempre he defendido que el panameño como cualquier otro ser humano, es un ser de costumbres, de rutina, al romper un ciclo, por muy vicioso que sea, siempre se tendrá un momento de crisis, surgido a raíz de ese cambio. O sea, que la reacción al cambio por parte de la población es completamente normal, pero esto no implica que este bien.

El panameño debe abrir los ojos y darse cuenta que este cambio es por su bienestar y el de toda la ciudad.

Escucho dentro y fuera de los metrobuses, personas quejándose por el cambio, deseando que los diablo rojos no desaparezca, maldiciendo al gobierno y a los metrobuses.

Los metrobuses están trayendo orden, seguridad, estructura a un servicio que surgió por la necesidad de la población y por la falta de planificación de sus gobernantes.

Puedo enumerar muchas cosas por las cuales se quejan:

  • Son muy lentos, comparándolos con los diablos rojos
  • Las sillas son incómodas
  • No se pueden subir animales al bus
  • Se tiene que caminar mucho  más para poder tomar un bus
  • Si va muy lleno, no se detiene.
Al final, todas estas quejas reflejan la mala costumbre del citadino y me surge una pregunta: “¿Cómo se atreven a quejarse?“:

  • El metrobus no va lento, va a la velocidad que debe ir.
  • Considerando las políticas que se han establecido sobre los animales, me parece excelente. El transporte público es para transportar personas, no animales.
  • El hecho de que el metrobus se detenga en las paradas asignadas y no donde el usuario esté o quiera bajar; establece un orden, que es necesario en esta ciudad que fue creciendo sin planificación. Esto es parte de la solución al caótico tráfico.
  • Como lo mencionó, una amiga extranjera, el panameño no esta costumbrado a caminar (en parte por el estado de las aceras o la ausencia de las mismas).
  • Es preferible que un bus no pare porque esta lleno, que seguir enfrentándonos a los diablos rojos que permiten que los pasajeros se suban por la parte de atrás de los buses, vayan literalmente colgando de la puerta, con un alto riesgo de cae y morir.
La población debe agradecer este cambio y considerar que el gobierno esta subsidiando el pasaje.
Obviamente todavía nos falta un largo camino:
  • Mejorar el estado de las calles
  • Construir paradas adecuadas para los buses, ampliar avenidas y carreteras que simplemente quedaron saturadas ante el crecimiento de la población
  • Habilitar más buses (teniendo en cuenta que todavía se esta en una fase de implementación)
  • La actitud de los chóferes: todavía hay esos que creen que manejan un diablo rojo, pero el hecho de que estén trabajando para un empresa formal, nos facilita reportarlos y que se tomen las acciones correspondientes.
Soy uno acérrimo critico de este gobierno, pero las cosas que se hacen bien, se tienen que felicitar, apoyar y defender. El metrobus es una de ellas. Confió que ira mejorando y que el panameño se acostumbrara y se dará cuenta de lo bueno.

J